El presidente de Estados Unidos ha vuelto a la carga con una idea bien particular: cambiar nombres de lugares geográficos. Ahora, la propuesta es que uno de los dos océanos, el Atlántico o el Pacífico, lleve su apellido. Así como lo oye, ¡Océano Trump! Pero no es la única opción que ha tirado al aire. También sugirió que se podría llamar “océano de las Américas”. La cosa es que el presidente retomó esta iniciativa de renombrar cosas, y esta vez le tocó a los océanos. ¡Imagínese ese vacilón!