El área oeste de Puerto Rico, famosa por sus playas brutales, está enfrentando presiones nuevas sobre sus recursos naturales. La erosión costera y el desarrollo han impactado el paisaje por décadas, cambiando cómo se ve la cosa. Para entender lo que está pasando, El Nuevo Día ha investigado a fondo. Quieren saber qué opinan los residentes de la zona, las organizaciones que trabajan allí y el gobierno sobre esta situación tan seria. Es importante ver cómo bregamos con esto para proteger lo que tenemos. La gente está pendiente a este asunto que afecta directamente nuestras costas y la vida en el oeste.