Se ha desatado un zafarrancho con el tema de Las Sin Filtro y Cornell. Parece que el chisme está al rojo vivo, y lo más fuerte es cómo se le vira la tortilla a la persona que se atreve a alzar la voz. La controversia surge sobre si uno le contaría su vida a un sistema como ChatGPT. Pero, ¡imagínate!, la conversación se ha desviado a quién es el verdadero culpable cuando alguien expone algo. Esta situación está dando mucho de qué hablar y pone en perspectiva la cultura de la denuncia y cómo la gente reacciona ante ella.