Un perjudicado soltó que le entregó un montón de billetes a alguien, específicamente nueve mil dólares, para que le construyeran una terraza. Esto fue en noviembre de dos mil veinticinco, según lo que alega el afectado. La cosa es que pasó el tiempo y la construcción de la terraza nunca se hizo. Para colmo de males, el dinero que dio tampoco se lo devolvieron. ¡Qué clase de enredo!