Una tragedia fokin brutal sacudió Pensilvania, donde nueve personas murieron en medio de un tiroteo. Entre las víctimas se encontraban dos niños, lo que hace la situación aún más fuerte. El presunto responsable de esta masacre se atrincheró en una residencia tras el incidente. Luego de un enfrentamiento con equipos especiales de la Policía, el sospechoso se quitó la vida con un disparo autoinfligido. ¡Demasiado fuerte, mi gente!